24 de marzo de 2015

Euskadi y el fracking


Lo de Pasaia en 2012 fue la oficialización del fin de la dependencia al carbón. La gran central térmica gestionada por Iberdrola echaba la persiana tras cinco décadas de vida y Euskadi dejaba atrás un santo y seña de la revolución industrial original para embarcarse definitivamente, a manos llenas, en la apuesta por las renovables y, sobre todo, por el gas. Esa es la fuente que sustenta la estrategia energética vasca del siglo XXI. Sin embargo, en los últimos tiempos, la hoja de ruta diseñada por el Gobierno Vasco se ha visto empañada por el interés en experimentar con una técnica de extracción que ha despertado demasiados interrogantes: el fracking.

A estas alturas, con la polémica generada, hasta el más neófito en la materia sabe que se trata de sacar gas pizarra o esquisto atrapado en materiales arcillosos entre los 400 y 5.000 metros de profundidad y que esa es la principal diferencia respecto al gas convencional, que se encuentra en bolsas subterráneas. Para extraerlo, es necesario perforar un pozo en forma de ele, primero verticalmente, hasta llegar a la capa de pizarra y luego de forma horizontal, realizando pequeñas explosiones controladas que provocan fracturas en las rocas. Es entonces cuando se inyectan miles de metros cúbicos de agua, arena y aditivos químicos a altísima presión para favorecer todavía más esa ruptura y así liberar el gas. La reacción es la evidente: este sube a la superficie, junto al agua y los residuos químicos, y ya arriba se procede a su separación y se recupera el hidrocarburo.

Suena complejo. Y lo es. Por algo las empresas del sector que iniciaron esta revolución silenciosa hace una década al otro lado del océano han tenido que reiterar su juramento de extremar las precauciones. Y, aun así, no ha sido suficiente para aplacar los recelos que suscita el riesgo de contaminación de acuíferos o de filtraciones de gas metano a esos mismos acuíferos o a las aguas residuales y de acentuación de movimientos sísmicos.

Son los peligros de los que hablan también aquí los detractores de la fracturación hidráulica y que les llevaron a movilizarse hasta recoger las firmas suficientes -100.000, aunque fueron más- para poner en marcha una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) con la que forzar al Parlamento a paralizar ad eternum los planes previstos y declarar Euskadi un territorio libre de fracking.

Una propuesta que todos los grupos políticos aceptaron debatir y que ahora se encuentra en suspenso porque, antes de proseguir con la tramitación, el PNV propuso -con la abstención del PSE, la negativa de Bildu y la ausencia del PP- convocar primero a expertos para que hablen sobre esta materia. Desde el mandato de los socialistas en el Gobierno de Patxi López y ahora con los jeltzales, la apuesta por el gas como alternativa energética y el deseo de probar métodos no convencionales, siempre que los técnicos lo recomienden y la protección medioambiental lo permita, ha sido clara.

Lo dicen fuentes del Ente Vasco de la Energía (EVE), sociedad pública dependiente del Gobierno Vasco y accionista a su vez al 100% de la Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, nacida para promover la exploración y explotación de hidrocarburos. El camino marcado es ese, siempre que las pruebas de inspección “garanticen seguridad y rentabilidad”.

Y, según estas mismas fuentes, el trabajo realizado por los técnicos bajo las órdenes institucionales, desde “la buena fe y con absoluta profesionalidad e independencia”, ha demostrado que “no existen riesgos que temer” en la primera fase, que será la que determinaría si merece la pena proceder con la segunda.

Cierto es, no obstante, que las pretensiones iniciales del Gobierno Vasco, cuando se llegaron a presentar ante el Ministerio de Industria 16 solicitudes de autorización para perforar sondeos exploratorios, han ido relajándose. El escenario ahora es el que contó la semana pasada la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia. En lo que respecta al País Vasco -el área que maneja Shesa traspasa nuestras fronteras-, sigue la tramitación ambiental para realizar dos: en Enara-1 y Enara-2, dentro del municipio de Gasteiz, en la zona del acuífero de Subijana, delimitada por el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de los Montes de Vitoria.

Tras años de estudios, el EVE anunció que había llegado a la conclusión de que podía haber un rico yacimiento de gas no convencional en el subsuelo de Araba. Las prisas, no obstante, son relativas. Aunque desde el EVE reconocen que la apuesta por el fracking es inequívoca en lo que se refiere a la exploración para conocer el subsuelo, se encuentra a la espera de las evaluaciones técnicas y de impacto medioambiental cuyos plazos dilatan el proceso.

fuente: noticiasdegipuzkoa.com

Simpáticas anécdotas sobre el Céntimo Sanitario y otros temas menores


La Comisión de Hacienda celebrada ayer por el Ayuntamiento de Toledo fue de puro trámite aunque no estuvo exenta de polémicas. La primera a cuenta de unas facturas «que se habían extraviado» y va a tardarse más de seis meses en pagar. Otra por el proyecto de crear zonas wi-fi especialmente destinadas al turismo que el Gobierno municipal ha incumplido. Y la última por la recuperación del céntimo sanitario, declarado ilegal en febrero de 2014 por Europa y para la que todavía no se ha movido ni un papel.

En los tres asuntos fue el portavoz de Izquierda Unida quien interrogó a la concejal de Hacienda sin obtener respuestas convincentes. Por ejemplo, Aurelio San Emeterio indica que el pasado mes de octubre dirigió una carta a Paloma Heredero para instarla a recuperar el dinero del céntimo sanitario y cuando ayer preguntó a la responsable de la hacienda local ésta se descolgó diciendo que «va a pedir a Repsol y Cepsa» que hagan ellos la cuenta de lo que tendrían que devolver al Ayuntamiento de Toledo.

El concejal de IU no entiende que se deje en manos extrañas una gestión de este tipo, tampoco le cabe en la cabeza que el Ayuntamiento sea incapaz de conocer su consumo y  considera una dejadez la tardanza en hacer las gestiones cuando los recursos de los que se disponen siempre son escasos.

En cuanto a las facturas extraviadas se trata de los pagos por el alquiler de cinco coches para la Policía Local (por el sistema de renting). El expediente contiene facturas desde el pasado mes de julio y visto que el equipo de Gobierno se escuda en que se habían traspapelado San Emeterio deduce que el concejal de Movilidad y el jefe de la Policía «van a tener razón cuando aseguran que las empresas privadas gestionan mejor que la Administración pública». Ironías al margen IU exigió más esmero porque considera que esta imagen de descuido es inadmisible.

Con relación a las zonas wi-fi San Emeterio indica que es un asunto derivado del Patronato de Turismo pero que ayer quiso poner encima de la mesa de Hacienda porque es un proyecto aprobado y con dotación económica, por medido de remanentes, de manera que no ve excusa para que continúe sin llevarse a cabo.

El apartado económico finalizó ayer con la información de que los dos primeros meses del año acaban con las cuentas prorrogadas pero cumpliendo las normas sobre equilibrio presupuestario, techo de gasto y límite de deuda.

Por otro lado el equipo de Gobierno anunció a la Comisión de Hacienda de la aprobación del Plan Estratégico 2020 en la Junta de Gobierno Local y confirmó que darán cuenta al Pleno  este jueves con la intención de ponerlo en marcha. El PP, ya en Junta de Portavoces, solicitó un turno de palabra de manera que se pueda debatir sobre este documento que lleva toda la legislatura desaparecido.

fuente: latribunadetoledo.es

28 de enero de 2015

¿Veremos pronto el litro de gasolina a un euro?


Los carburantes de automoción continúan a la baja, presionados por el desplome del precio del crudo en los mercados internacionales, y se sitúan esta semana a su nivel más bajo desde marzo de 2010.

El gasóleo de automoción cuesta esta semana una media de 1,057 euros el litro en las gasolineras españolas, un 2,13% menos que la pasada semana y un 4,08% menos que a principios de año. En los últimos doce meses, el diésel se ha abaratado en un 20,82%, lo que significa que el llenado de un depósito medio de 50 litros cuesta ahora una media de 52,85 euros, 13,9 euros menos que hace un año.

Por su parte, la gasolina de 95 octanos cuesta una media de 1,117 euros el litro, un 1,33% menos que hace una semana y un 2,95% menos que a principios de año. Este precio se sitúa, además, un 19,47% por debajo del que marcaban las estaciones de servicio hace un año, lo que ha permitido abaratar el llenado de un depósito medio en 13,5 euros, hasta situarlo en una media de 55,85 euros.

Descensos del petróleo

De esta manera, el gasóleo cuesta un 26,85% menos que en los máximos marcados en septiembre de 2012 y la gasolina, un 26,61% menos.

El continuado descenso del precio del petróleo -que cotiza por debajo de los 50 dólares el barril frente a los más de 110 dólares que anotaba a principios de verano de 2014- obedece a varios factores, entre ellos el descenso de oferta y la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de mantener los actuales niveles de producción.

Las petroleras siempre han defendido que el precio del carburante no puede bajar tanto como el del crudo porque la mayor parte de sus costes son fijos, como el impuesto de hidrocarburos, la distribución o la comercialización.

FUENTE: eleconomista.es